El complejo isleño el principal problema que afecta a la sociedad dominicana en las dos primeras
décadas del siglo XXI El pueblo dominicano todavía
está en una etapa de subdesarrollo, que aún no le permite hablar de una nación
industrializada o desarrollada en su totalidad.
Pero el gentilicio
dominicano, poseedor de una franja de terreno fértil de 48 mil kilómetros
cuadrados, encerrado por costas marítimas que dan la vuelta a la media isla de la
Española, y que es la que corresponde al nombre, de República Dominicana, en la que habitamos más de diez millones de
ciudadanos isleños, confrontamos el problema ancestral de nuestros antepasados
que se creían los mejores y los primeros a nivel territorial.
Emulando nuestra raza autóctona, en la sociedad
dominicana actual, hay diversas capas y clases sociales convertidos en grupos de poder que se creen poseedores del
universo y que son los mejores del planeta.
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| Composición Social Dominicana de la autoría del escritor vegano Juan Bosch |
Siendo las principales clasificaciones, baja, intermedia y alta, a
cada una se le aplica una función y desempeña un rol social preponderante, para
cada grupo en particular.
Se les conocen como clase baja (los pobres)
clase media(los que sobreviven con recursos propios, o sustentado en la producción profesional, o
informal, y la clase alta (los ricos), poseedores de todos los privilegios que le
otorga la misma sociedad.
Pero el conglomerado social dominicano pasa a convertirse en cómplices de los ricos,
sin proponérselo, apoyando sus iniciativas económicas, industriales, o
fabriles.
Los de clases media, porque
quisieran ser rico y no lo son. Y hay una sola fórmula que le permite
mantenerse en la posición intermedia, apoyando a los de arriba, aunque se
explote a los de abajo.
Complejo isleño.
Todo aquel que ha estudiado un poco de historia sabe que los nativos isleños de
cualquier parte del mundo se creen los mejores ciudadanos, los más
privilegiados y todo lo que poseen. es lo
mejor que existe en el mundo.
Ya antes de Inglaterra
que es un verdadero modelo de ciudadanos crédulos, en el principio del complejo
isleño, donde cada ciudadano británico se considera a sí mismo un (caballero noble y respetable) existieron y
existen centenares de islas o islotes donde siempre ocurre lo mismo. La
primacía del habitante que vive encerrado o aislado por los mares que circundan
sus territorios.
Los latinoamericanos nos gusta imitar, simular y copiar costumbres extranjeras. Esa práctica
es extensiva a los que vivimos en territorios isleños de la zona de El Caribe,
tanto a los ciudadanos de las de las Antillas Menores como a las Mayores.
Lo mismo ocurre con los
territorios caribeños de Colombia, de Venezuela y la Guayana o Guyana francesa
o esequiba. Es decir, es una costumbre de antaño que al parecer heredamos de
nuestros antepasados indígenas y que aún hoy conservamos.
Los caribeños de San Andrés
en Colombia, y los de la Isla Margarita, en Venezuela, son buenos ejemplos,
aunque esos territorios son parte de la zona sur del continente.
Nosotros los isleños
disfrutamos el privilegio de las mejores ciudades ambientales y forestales por
nuestra ubicación.
Pero nuestra cultura que es
antiquísima nos hace ver o creer que todo lo que se construye en el sector
público o privado es lo mejor del mundo. Olvidamos que otras sociedades y
gentilicios nos llevan milenios de ventaja en materia de desarrollo humano.
Así proclamamos en
cualesquiera de nuestras islas que todo lo que dentro o construyamos es lo
mejor de la región, de la zona o del territorio. Lo mismo un hospital, que un
edificio público, una autopista, o u n aeropuerto, siempre vamos seguir
creyendo todo lo que se nos dice, aunque no se investigue, y esta premisa nos
obliga a cambiar el rumbo de pensar y creernos que somos los mejores ciudadanos
del mundo, y que nuestras posesiones isleñas son el paraíso terrenal.
Reflexionando sobre el
subdesarrollo de los habitantes de América Latina y El Caribe, pienso que somos responsables de la nuestra pobreza extrema, la que todavía tienen que
soportar millones de ciudadanos y ciudadanas de nuestra región, porque nos
anteponemos al progreso, por timidez, por desidia, y por el subdesarrollo
mental.
Socialmente nos apasiona que nos lo entreguen todo terminado.
No gusta cooperar poco, como ente
comunitario, pero somos exigentes y rabiosos cuando reclamamos nuestras conquistas
reales o supuestas. ( PNS).


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